Su propio nombre lo indica: fue creado con la intención de llevar el aroma y la frescura de los campos de heno de los montes de Pravia, en Asturias, hasta los rincones más íntimos de cada hogar. Heno de Pravia lleva más de un siglo formando parte de la higiene diaria de los españoles. Sus pastillas de jabón ya las usaban nuestras abuelas de pequeñas y continúan en las tiendas para que ahora sean los más pequeños quienes las usen. Ya sea en forma de pastilla, perfume o gel líquido para ducha, el olor de Heno de Pravia sigue recordándonos a la infancia y a la naturaleza.

El propio origen de este jabón está íntimamente ligado a su aroma. Cuentan desde la compañía que todo se debe a la casualidad. Salvador Echeandía Gal, cofundador de Perfumería Gal, realizaba un viaje por Asturias en 1903 cuando, al pasar por la pequeña villa de Pravia, quedó muy impactado por el aroma que desprendía el heno recién cortado. Se lo comunicó a su socio, el también guipuzcoano (ambos eran de Irún) Lesmes Sainz de Vicuña Arrascaeta: estaba decidido a crear un perfume con aquel olor.

 

Echeandía perseveró y no paró hasta tener listo, en 1905, un jabón con aroma del heno recién cortado que tanto le había impactado en Pravia. Se presentaba en forma de una pastilla de color verde, del mismo color del heno fresco, y envuelta en papel amarillo, aspecto que recuerda a la gramínea cuando está seca. La acogida del producto fue buena. Tanto, que se convirtió desde entonces en la enseña de la empresa.