¡Nos encanta el sol! El verano es una de las estaciones más esperadas por tod@s, sin embargo, hay una realidad que debemos afrontar, el sol tiene efectos nocivos en nuestra piel, porque la deshidrata y aumenta el riesgo de arrugas y desarrollar líneas de expresión más marcadas.

Los temidos rayos UV

La luz del sol nos proporciona vitamina D y energía en la misma medida que contiene radiación ultravioleta (rayos UV). Esta radiación es absorbida por la piel, provocando daños que pueden ir desde arrugas y manchas, hasta casos más graves como cáncer de piel.

Hay dos tipos de rayos UV, los rayos UVB y los UVA. Los primeros son los responsables de las quemaduras solares y los UVA que tienen la capacidad de penetrar más profundamente en nuestra piel llegando hasta la dermis y la hipodermis.

La crema protectora solar para la cara, nuestra aliada

La crema protectora solar para la cara es tu única aliada contra los daños del sol. Al aplicarla en nuestro rostro, forma una barrera protectora que evita que los rayos UV,  en sus diferentes tipos,  lleguen a nuestra piel.

Usarla garantiza que estemos libres de manchas, ayudaremos a retrasar la aparición de arrugas y líneas de expresión y nos protegeremos adecuadamente del temido cáncer de piel.

Por todas estas razones, es muy recomendable usar la crema protectora solar tanto en verano como en el invierno, ya que los rayos UV siempre estarán allí, aunque no lo parezca.

¿Cómo aplicar la crema protectora solar para la cara?

No basta con aplicarse la crema protectora solar una sola vez y olvidarse completamente de renovarla. Para una buena protección, es necesario aplicarla media hora antes de la exposición al sol, este tiempo es suficiente para que la piel absorba todos los ingredientes protectores que contiene. Hay que renovarla cada 90 minutos, más o menos (incluso, más frecuentemente después de sudar o nadar).

 

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